Estrés y Cortisol. ¿Cuáles son sus efectos?

Estrés y Cortisol. ¿Cuáles son sus efectos?

El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales en respuesta al estrés y otras situaciones que desencadenan una respuesta de «lucha o huida» en el cuerpo. 

A corto plazo, el cortisol es beneficioso, ya que ayuda a mantener la energía y la motivación en momentos de estrés. Sin embargo, cuando se produce en exceso o durante un período prolongado, puede tener efectos negativos en la salud.

A continuación, se describen algunos de los principales efectos de tener el cortisol alto:

Aumento de la presión arterial

Al estimular la producción de adrenalina y noradrenalina, (dos hormonas que se liberan en respuesta al estrés), estas pueden hacer que los vasos sanguíneos se contraigan, aumentar la resistencia y la presión en las arterias. 

Cuando los niveles de cortisol son elevados durante un período prolongado, esto puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, por afectar negativamente la función del endotelio, que es la capa interior de las arterias que ayuda a regular la presión arterial y la función vascular.

Cambios en el peso corporal

El cortisol puede contribuir al aumento de peso al promover el almacenamiento de grasa abdominal, elevando el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, disminuir el metabolismo y aumentar la resistencia a la insulina y hacer que sea más difícil para el cuerpo perder peso. 

Estimula la liberación de glucosa en el hígado y aumenta los niveles de insulina en el cuerpo. Esto puede hacer que se tenga más dificultades para procesar los carbohidratos y las grasas. Aunque, puede ser beneficioso a corto plazo para proporcionar energía durante momentos de estrés, sin embargo, cuando se mantienen elevados durante un período prolongado, esto puede hacer que el cuerpo almacene más grasa.

Problemas del sueño

Los niveles altos de cortisol pueden interferir con el ciclo natural del sueño, lo que conduce a trastornos como el insomnio. Esta hormona se libera naturalmente en la mañana para ayudar a proporcionar energía al cuerpo durante el día, y sus niveles disminuyen durante la noche para permitir un sueño reparador. Sin embargo, cuando los niveles de cortisol son elevados durante la noche debido al estrés o la ansiedad, esto puede hacer que sea difícil conciliar el sueño o mantenerlo durante toda la noche.

Además, el cortisol alto puede afectar la calidad del sueño, lo que puede provocar somnolencia diurna, fatiga y problemas de concentración, afectando negativamente la calidad de vida y la capacidad para realizar tareas cotidianas.

Problemas de digestión 

El cortisol puede afectar la digestión al provocar la constricción de los vasos sanguíneos en el intestino y reducir el flujo de sangre al tracto gastrointestinal, provocando problemas digestivos como el síndrome del intestino irritable y reducir la capacidad del cuerpo para digerir los alimentos adecuadamente. Pudiéndose presentar síntomas como: dolor abdominal, diarrea, estreñimiento y distensión abdominal.

Al aumentar el nivel de cortisol se puede afectar negativamente el equilibrio de la microbiota intestinal, que es la comunidad de bacterias beneficiosas que habitan en el intestino. Estas juegan un papel importante en la digestión y la absorción de nutrientes, así como en la regulación del sistema inmunológico.

Supresión del sistema inmunológico

La supresión del sistema inmunológico se produce al reducir la producción de células inmunitarias y la actividad de los anticuerpos. En el corto plazo, este efecto puede ser beneficioso para ayudar al cuerpo a combatir una infección o una lesión. Sin embargo, cuando los niveles de cortisol permanecen elevados durante un período prolongado, esto puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de desarrollar infecciones y enfermedades autoinmunes, como el lupus y la artritis reumatoide, por ejemplo, o empeorar las ya existentes. Además, se ha observado que esta supresión prolongada puede provocar una respuesta inflamatoria crónica, lo que contribuye a una serie de problemas de salud.

Problemas de memoria y otras funciones cerebrales 

Cuando son elevados durante un período prolongado, es posible afectar negativamente la memoria y la función cognitiva, ya que, al reducirse el flujo sanguíneo a largo plazo es posible dañar el hipocampo (región del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje) afectando negativamente la memoria y la función cognitiva. Los niveles de cortisol naturalmente elevados durante períodos cortos de estrés pueden ser beneficiosos para mejorar la memoria y el aprendizaje a corto plazo.

El cortisol alto puede afectar la función ejecutiva, que es la capacidad del cerebro para planificar, organizar y realizar tareas complejas. Disminuyendo la capacidad de una persona para realizar tareas cotidianas, afectando negativamente su calidad de vida.

Cambios en el estado de ánimo y la ansiedad

Cuando los niveles de cortisol son elevados durante un período prolongado, pueden afectar los niveles de serotonina y dopamina (hormonas que ayudan a regular el estado de ánimo y el bienestar emocional), en el cerebro y agotar las reservas, provocándose alteraciones en el estado de ánimo y la ansiedad.

Además, el cortisol alto puede desestabilizar el equilibrio hormonal en el cuerpo, afectando la producción de otras hormonas que influyen en el estado de ánimo y la ansiedad, como la melatonina y la hormona tiroidea. Esto puede provocar síntomas como irritabilidad, ansiedad y depresión.

Ya para concluir, es importante tener en cuenta que aunque el cortisol es esencial para la gestión del estrés y la homeostasis, su exceso prolongado puede impactar negativamente la salud física y emocional. Para mantener niveles saludables de cortisol, es crucial manejar efectivamente el estrés y buscar ayuda profesional cuando sea necesario. 

Además se puede incluir técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda, ejercicio regular y dormir lo suficiente. También es importante mantener una dieta saludable y equilibrada que incluya alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables.

Dra. María Olivia Goncalves

Fuente: 

ScienceDirect. (2022). Cortisol. Encyclopedia of Behavioral Neuroscience, 2nd edition, 2022.

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